El dato que mejor resume estos once años quizás no sea el más vistoso. De los 5.866 minutos de patrimonio audiovisual que la Fundación ha rescatado a lo largo de toda su historia, 4.311 —cerca del 74%— se preservaron digitalmente bajo su dirección. Es decir, tres de cada cuatro minutos del cine colombiano recuperado por esta institución en cuatro décadas se salvaron en los últimos once años.

 

Esto ocurrió porque se gestionaron los elementos requeridos para lograrlo y se construyó una infraestructura pertinente y adecuada. Un edificio nuevo de procesos técnicos. Una línea de digitalización que pasó de una sola estación de captura a treinta, más cuatro de edición. Máquinas reproductoras de formatos que ya nadie fabrica —Umátic, D2, Betacam—, algunas de ellas las únicas de su tipo en Colombia. Y, sobre todo, un escáner Laser Graphics Scan Station, capaz de capturar en 6.5K materiales fílmicos desde 8 hasta 35 milímetros: antes de él, el cine colombiano tenía que salir del país para ser escaneado en alta resolución.

 

Detrás de todo eso hubo una tarea menos narrable pero igual de decisiva: conseguir la plata. La restauración es un oficio sumamente costoso y los esfuerzos de Alexandra también estuvieron enfocados a conseguirla; durante su periodo al frente de la Fundación suscribió contratos y convenios por más de 86.400 millones de pesos,  con entidades como RTVC – Sistema de Medios Públicos, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, Proimágenes Colombia, IDARTES, la Secretaría Distrital de Cultura, la Presidencia de la República, el ICANH, Caracol Televisión, EGEDA Colombia y canales regionales como Canal TRO, Telecafé y Teleislas, entre otros.

 

El equipo humano y lugares óptimos de trabajo han sido la base para restaurar nuestra memoria fílmica, con 14 puestos de trabajo dotados —6 de restauración fílmica y 8 de catalogación—, área independiente para la Subdirección Técnica y zona exclusiva de revisión en moviolas, en un edificio nuevo, construido a la medida de las necesidades de la institución. Junto a esta titánica labor se suman la digitalización y catalogación, las cuales cuentan con 30 puestos de trabajo, dos salas de edición, sala de telecinado, cableado categoría 7 con ancho de banda de 10 Gb/s y áreas climatizadas para el archivo digital y el escáner.

La Fundación gestiona el retorno al país de obras audiovisuales nacionales desde 1993 (repatriación). La mitad de los títulos que han vuelto a Colombia, lo hicieron durante esta dirección: soportes fílmicos que reposaban en Cuba, México, Venezuela, Argentina y Estados Unidos, hoy están en Bogotá. Entre ellos, el acervo de Álvaro Cepeda Samudio, con el negativo de La langosta azul.

A esa lista se suman los títulos devueltos a la circulación, algunos centenarios y que dan cuenta de cómo se hacía cine en el país hace un siglo, tales como: Garras de oro (1927) de PP Jambrina, Como los muertos (1925) de Vincenso Didomenico y Pedro Moremo Garzón, Manizales City (1925) de Félix R. Restrepo, Alma provinciana (1926) de Félix Joaquín Rodríguez, Confesión a Laura (1991) de Jaime Osorio Gómez, Bajo el cielo antioqueño (1925) de Arturo Acevedo Vallarino y el Archivo Histórico Cinematográfico Colombiano de los Acevedo, reconocido por la Unesco como Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe.

Este trabajo también incluyó la circulación del patrimonio audiovisual en todo el territorio nacional, por eso, se adquirió una pantalla inflable de 6×8 metros con equipos de sonido y videoproyección. La entidad participó en 643 actividades académicas, culturales y de industria entre 2015 y 2026, con un crecimiento sostenido. El desglose incluye 142 festivales, 104 sesiones de Memoria Activa, 95 conversatorios, 75 eventos académicos o de industria, 48 exhibiciones, 43 foros, 41 exposiciones, 41 transmisiones en vivo, 35 episodios de podcast y 19 talleres.

Un archivo es un organismo vivo, que debe estar a disposición para que no quede en el olvido, y buena parte del trabajo de estos años apuntó a la circulación y acceso. En 2018 la entidad adoptó Koha, plataforma desarrollada bajo el estándar MARC 21, y ejecutó un proceso de homologación y migración de bases de datos dispersas en Excel y Winisis: 149.600 registros de inventario, 2.115 de catalogación y 90 exclusivos del archivo Acevedo. Se consolidaron ocho bases únicas por tema y se habilitó la consulta en línea desde la página web institucional.

La producción anual de fichas catalográficas pasó de 2.000 en 2019 a 12.000 en 2022. En digitalización documental se procesaron 45.000 folios del acervo de la biblioteca y centro de documentación, entre 2019 y 2026, principalmente libretos de noticieros. En 2022 se construyeron los manuales de catalogación de la entidad, porque además de los componentes del archivo audiovisual, el archivo de la Fundación también se compone de carteles, heraldos, guiones, fotografías, registros de prensa, revistas y libros especializados, entre otros.

Durante el periodo la Fundación consolidó el Ciclo de Cine Restaurado Latinoamericano con la Cinemateca de Bogotá —cinco versiones—, coorganizó con el ICAIC la Muestra de Cine Restaurado Latinoamericano en La Habana, coorganizó de forma ininterrumpida la conmemoración del Día Mundial del Patrimonio Audiovisual con el Ministerio de las Culturas, y participó como coorganizadora en las versiones 12 a 23 del Encuentro Nacional de Archivos Audiovisuales del SIPAC. En 2024 se realizó, junto con la Escuela Nacional de Cine de Colombia, el diplomado “Principios y Técnicas de Conservación y Preservación Audiovisual”, de 130 horas.

La comunidad digital se convirtió en una herramienta poderosa para divulgar el trabajo de la Fundación que llegó a 138.258 seguidores, incursionando en cuatro nuevas plataformas —Instagram, Threads, TikTok y LinkedIn—, renovó su página web institucional, implementó comunicación por email marketing con boletín mensual y lanzó, el 5 de julio de 2019, el podcast “Hablemos de Cine”, con 35 episodios publicados.

La Fundación continúa su camino con un equipo formado, una infraestructura que hace once años no existía y una agenda de conmemoración de 40 años que sigue abierta. Preservar la memoria audiovisual de Colombia es una tarea que nunca termina, continuamos reafirmando nuestro compromiso y bajo la línea de trabajo que logró avances sin precedentes estos últimos 11 años.

Gracias, Alexandra.