Este año se cumplió el centenario de dos grandes figuras del Caribe colombiano, en primer lugar, como un icono por sus aportes a la cultura, reluce Delia Zapata Olivella, artista, bailarina y maestra experta en danzas de las costas del caribe y el pacífico colombiano. Y por el otro lado, se encuentra el legado cinematográfico de uno de los grandes expositores del cine nacional, es indiscutible no tener en cuenta al director y escritor Álvaro Cepeda Samudio, también conocido como “El Nene”, oriundo de Barranquilla.
Nacida un 1 de abril de 1926 en Lorica, Córdoba, Delia desarrolló en su vida profesional una labor como promotora del folclor a nivel nacional y mundial, realizando trabajos investigativos sobre la danza y música de las regiones costeras del país, que le sirvieron de inspiración para crear junto a la actriz y dramaturga Rosario Montaña Cuellar, la carrera de Danzas y Teatro de la Universidad Antonio Nariño de Bogotá, fundando además el Ballet Folclórico y la Fundación Instituto Folclórico Colombiano.
Samudio, en cambio, se vio atraído desde muy joven por el cine con la llegada de un equipo Pathé Baby que su padre le obsequió para ver películas en su casa. Luego de trabajar en el teatro Rex donde podía tener acceso a cualquier material audiovisual que esta entidad poseía, Cepeda Samudio se fue a Nueva York para estudiar Periodismo y Literatura en la Universidad de Columbia, aprovechando su estancia en EE. UU. para ir a diario a las salas de cine de la ciudad y ver películas que tardarían meses en llegar a Barranquilla.
Estas vivencias lo inspiraron para hacer su propia película en su regreso a Colombia, producción que vería la luz como “La Langosta Azul” de 1954, cinta muda en blanco y negro, de ciencia ficción con una duración de 29 minutos, la cual alteró el ambiente de una industria nacional que presentaba escasas producciones cinematográficas.
Vale la pena detenerse aquí y hablar de esta película, pues esta surge cuando a mediados del siglo XX, Barranquilla se convirtió en el hogar de una vibrante comunidad intelectual conocida como el Grupo de Barranquilla, integrado por figuras de la talla de Gabriel García Márquez, Enrique Grau, Luis Vicens y por supuesto Alvaro Cepeda Samudio.
La langosta azul estuvo a un paso de perderse. Filmada en 16 mm sobre película reversible —es decir, sin negativo de respaldo— el cortometraje se deterioraba cada vez que se proyectaba. Durante décadas su existencia fue casi una leyenda: se hablaba de ella más de lo que se veía. Que hoy podamos volver a sus imágenes no es un hecho menor ni espontáneo: es el resultado del trabajo de restauración y masterización digital que la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano emprendió en 2019, dentro del programa Fortalecimiento del Patrimonio Audiovisual Colombiano. Sin ese rescate, una de las piezas fundacionales del cine experimental del país habría quedado reducida a un recuerdo entre amigos del Grupo de Barranquilla.
Esta obra marcó el inicio del cine experimental en Colombia. Bajo una estética surrealista, su producción usó locaciones naturales en Bocas de Ceniza y el corregimiento de La Playa, contando con la actuación del fotógrafo Nereo López, bajo el papel de un agente secreto acompañado de una langosta azul radioactiva, la cual pierde en su camino generando un peligro para los habitantes.
El trabajo de Delia Zapata no se quedó solo en los teatros de danza, ya que participó en diversas producciones cinematográficas colombianas que hoy queremos destacar. Algunos de estos archivos reposan en el acervo de la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, incluyendo “Llamas Contra el Viento” del director Emilio Gómez Muriel de 1956, donde Zapata hizo parte de la producción musical para la película.
Participó además, en la producción “Mares de Pasión” del director Manuel de la Pedrosa, estrenada en 1961 donde Zapata actúa como bailarina y directora de danzas y el documental “Guapi: ritmo y balsada” de 1963 hecho con la dirección de su hermano Manuel Zapata, icónico novelista y escritor enfocado en divulgar y preservar los registros audiovisuales y de literatura relacionados a la cultura afrocolombiana. Para este trabajo se dedicaron a explorar, estudiar y recopilar información cultural sobre las comunidades afro e indígenas del departamento de Cauca.
Cepeda Samudio no fue solamente co-director de su película, fue a su vez actor y guionista de esta, recordando a personajes históricos que usaban esta misma modalidad como Félix Joaquín Rodríguez en “Alma Provinciana” de 1925. Cepeda sería a su vez la inspiración para la posterior película “Juana Tenía el Pelo de Oro” estrenada en el 2007 por el director Luis Fernando “Pacho” Bottía, quien se basó en uno de los cuentos escritos por Cepeda Samudio para realizar el texto y argumento de su película.
Delia Zapata y Álvaro Cepeda Samudio influyeron con sus aportes artísticos a la industria del cine colombiano, en una época caracterizada por la poca producción nacional en materia de películas. Ambos constituyen un ejemplo a seguir para las futuras generaciones de la industria cinematográfica gracias a sus investigaciones, escritos, desempeño y dedicación que sirvieron de base para futuros directores y guionistas en Colombia.
La memoria audiovisual es uno de los mayores patrimonios, sin ella, gran parte del legado de Delia y Cepeda Samudio habría quedado en el olvido, preservar estos legados, es preservar nuestra historia y hoy, cien años después, estas memorias del Caribe siguen más vivas que nunca gracias a los esfuerzos de la Fundación.