Cada imagen guarda una historia. Cada sonido conserva una huella. Cada película, registro televisivo, grabación sonora o documento audiovisual es también una forma de preservar aquello que somos y de mantener viva la memoria de una sociedad.
Por eso, cada 27 de octubre conmemoramos el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual, una fecha proclamada por la UNESCO en 2005 para llamar la atención sobre la importancia de proteger los documentos sonoros y visuales que hacen parte de nuestra memoria colectiva. La fecha recuerda, además, la adopción en 1980 de la Recomendación para la Salvaguardia y la Conservación de las Imágenes en Movimiento, un llamado que sigue teniendo plena vigencia frente al deterioro físico de los soportes y a los permanentes cambios tecnológicos que ponen a prueba las formas en que conservamos y transmitimos nuestras imágenes y sonidos.
En la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano, octubre es una oportunidad para celebrar este patrimonio desde aquello que nos define: conservar, preservar, restaurar y circular el bien cinematográfico de la nación. Es un mes para encontrarnos con las imágenes que construyen nuestra memoria, para reconocer a quienes han contribuido a ella y, especialmente, para recordar que preservar no significa solamente guardar: significa hacer posible que las generaciones presentes y futuras puedan volver a mirar, escuchar, conocer y reconocerse en estas historias.
Durante este mes, la institución desarrollará una programación que reúne restauraciones, proyecciones, exposiciones, homenajes, cine conciertos y espacios de encuentro alrededor de nuestro patrimonio audiovisual.
En Bogotá, el Home Movie Day tendrá sesiones el 6 y el 27 de octubre, invitándonos a reconocer también el valor de las imágenes familiares y domésticas como parte de la memoria audiovisual. A partir del 14 de octubre y hasta el 14 de noviembre, la Cinemateca de Bogotá acogerá una exposición de la revista Arcadia va al cine, dedicada al homenaje a Augusto Bernal, que tendrá además una proyección especial el 27 de octubre.
La celebración llegará también a distintos territorios. En Medellín, el 7 de octubre se proyectará Apocalipsur, en su versión restaurada, y el 8 de octubre se realizará un homenaje al cineasta Alberto Giraldo, proyectando buena parte de su obra, restaurada por la FPFC entre el 2025 y 2026. En Honda, el 10 de octubre, dentro del marco del festival de cine de esa ciudad, y en la Cinemateca de Bogotá el 28 del mismo mes, tendrá lugar la proyección de la versión restaurada de la película centenaria Alma Provinciana (1926), acompañada de música sincronizada compuesta especialmente, para acompañar una de las obras fundamentales del patrimonio cinematográfico colombiano. Asimismo, el 21 de octubre, durante el festival de cine de Cali, se realizará la proyección y conversatorio alrededor del documental restaurado por la FPFC, Guapi, ritmo y balsada (1963).
Villa de Leyva será escenario, del 14 al 17 de octubre, de la exposición y estreno de la versión restaurada de Aquileo venganza (Ciro Durán, 1968), reafirmando la importancia de llevar el patrimonio restaurado a nuevos públicos y territorios.
La programación en Bogotá también incluye el ciclo “Películas cuarentonas”, que celebra obras del cine colombiano que, al igual que la Fundación, llegan a cuatro décadas. En la Cinemateca se proyectarán la versiones restauradas de La boda del acordeonista, A la salida nos vemos, Pisingaña y La mansión de Araucaima entre el 21 y el 28 de octubre, como una oportunidad para volver sobre películas que forman parte de nuestra historia cinematográfica y que hoy podemos reencontrar gracias a los procesos de conservación y preservación.
Cada una de estas actividades hace parte de una misma celebración: la de un patrimonio que no pertenece únicamente al pasado. El patrimonio audiovisual está vivo cuando circula, cuando se proyecta, cuando se escucha, cuando se conversa sobre él y cuando nuevas generaciones encuentran en esas imágenes una puerta para comprender el país.
Este octubre, la Fundación Patrimonio Fílmico Colombiano invita a celebrar el patrimonio audiovisual como una memoria que nos une y que tenemos la responsabilidad de conservar para el futuro. Porque preservar nuestras imágenes y nuestros sonidos es también preservar las voces, los rostros, los territorios, las historias y las miradas que han construido nuestra memoria colectiva.